Educando en el mundo

Carta de una maestra

Esta es la carta que una maestra extraordinaria dirigió a los padres de los niños que terminaban la etapa de educación infantil en junio de 2009. Si la incorporamos aquí es porque el magisterio de esta maestra, que ya no está con nosotros, inspiró en parte la creación de este blog. Y porque muestra muy bien hasta qué punto hay enseñanzas de la vida que sólo pueden adquirirse en una escuela, y de personas dedicadas y comprometidas como tantas profesoras y profesores.


"A cada familia:

Llegamos al final de curso. Ya han transcurrido tres años. Poco tiempo en la vida de los adultos, pero muchas experiencias y todas nuevas en la infancia.

Nos ha tocado compartirlas y eso crea unos lazos importantes. Perdurará una mirada de complicidad y sabremos de qué hablamos.

Cada vez estoy más convencida de que estos años son de los más importantes de sus vidas. Por ello, todo el amor, esfuerzo dedicación, entusiasmo, tiempo… que le pongamos será un abono extraordinario para vuestros hijos e hijas.

A lo largo de este tiempo, hemos disfrutado de muy buenos momentos y también han convivido las regañinas y los enfados, pero creo que nadie habrá dudado de mi cariño. Todo es necesario.

Procuro compartirles lo que yo entiendo por vivir en sociedad:

Respetar-ayudar-aceptar.

Criticar-opinar-disentir.

Cambiar-crear-disfrutar-compartir

Soportar-esforzarse-esperar

Sentirse miembro de un grupo que te importa y al que le importas. Como os dije cuando nos conocimos” todo lo demás irá viniendo. La clave está en sentirse bien, formando parte activa de ese colectivo que ahora es casi todo su universo: su clase.

Creo que estamos en ese camino. Pero hay que seguir trabajando y mucho. La historia, casi, casi, acaba de empezar.

Gracias por la confianza que tenéis en mí y mi quehacer. Gracias por posibilitarme el disfrute de vuestros hijos e hijas.

Gracias por contribuir a que me siga ilusionando mi trabajo.

Con todo mi cariño"

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